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VIAJANDO
Cierta vez Mordejai, un judío muy pobre, debía dirigirse de Minsk a Pinsk en tren y como carecía de dinero para cancelar el pasaje se subió al tren respectivo sin tener el boleto correspondiente.
Cuando el inspector constato que Mordejai carecía del pasaje correspondiente, lo arrojo del tren en la primera estación que se detuvo, dándole un puntapié en el trasero.
Mordejai se levanto del suelo, sacudió el polvo de su traje y se subió de nuevo al primer tren que se detuvo en esa estación y que iba hacia
Pinsk, sin haber sacado, nuevamente, el pasaje.
Esta vez el nuevo inspector, al constatar que Mordejai no llevaba el pasaje correspondiente, ni tenia un centavo para pagarlo, lo arrojó fuera del tren en la primera estación que se detuvo, dándole también un puntapié en el trasero.
Por tercera vez Mordejai se subió al tren siguiente que se dirigía a
Pinsk, y tomo asiento antes de que llegara el inspector. Un señor que estaba sentado a su lado le pregunto:
-¿Hacia donde se dirige usted?
-Todo depende de mi trasero. Pues si soporta todos los puntapiés que me den, tratare de llegar a
Pinsk.
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