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El Brit Milá
Introducción
El Brit Milah es el primer gran evento en la vida de un niño judío. A partir de ese momento, quedará para siempre incorporado a su pueblo vinculándose así con su pasado, a la vez que lo proyectará hacia su futuro.
¿Qué significa?
Antes que los judíos, ya otros pueblos de la región practicaban la circuncisión en las proximidades de la pubertad, como un rito de iniciación sexual.
Aún en nuestros días, muchas naciones (especialmente las angloparlantes) acostumbran circuncidar a los recién nacidos, en pos de supuestos beneficios sobre la higiene y la salud.
A diferencia de éstas costumbres, nuestro Brit Milah constituye un acto religioso.
Brit significa pacto. Es el sello del pacto entre D’s y Abraham: "Y estableceré mi pacto entre tu y yo, y tu descendencia después de ti en todas sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu D’s, y el de tu descendencia después de ti. ... ...Este es mi pacto, que guardareis entre vosotros y yo, y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. Circuncidareis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre vosotros y yo" (Gen. 17:7-11). Para el judaísmo, el Brit Milah constituye un mandato divino, observado en obediencia a la voluntad de D’s.
Es de destacar que aún aquellos judíos que están muy alejados de su religión, llevan indeleblemente en su cuerpo la señal del pacto. La mitzváh del Brit
Miláh, -sin duda el rito más antiguo conocido que continúe practicándose hasta el presente- sigue realizándose en todas las comunidades judías del mundo, generación tras generación.
Nuestros sabios han interpretado que la circuncisión que nuestra fe nos solicita, es la del corazón. Visto de ese modo, la extirpación del prepucio simbolizaría el retirar la coraza que envuelve a nuestro corazón, convirtiéndonos en seres piadosos de por vida.
Reglas generales
El Brit Milah de un niño sano, debe realizarse en el octavo día de vida, aún si cae en Shabat, o en una festividad (aún en Iom
Kipur): "Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón de entre vosotros, por vuestras generaciones..." (Gen. 17:12). Sin embargo, si el niño nació por cesárea, el Brit Milah no debe realizarse en shabat o en una festividad.
No debe realizarse el Brit Milah a un niño enfermo, débil, o prematuro, hasta que se recupere totalmente. Si existe la menor probabilidad de que el niño pueda sufrir algún daño, el Brit debe posponerse hasta que esa eventualidad desaparezca. Un Brit Milah que ha sido pospuesto, no puede realizarse en shabat o en una festividad.
El Brit Milah debe realizarse durante el día (antes del ocaso). Es deseable que exista un minyan (quórum de diez hombres, incluidos el padre y el
mohel), si bien esto no es una condición imprescindible.
El Mohel
Es obligación de todo padre judío circuncidar a su hijo. Cuando el padre no está capacitado para llevar a cabo esta ceremonia, cede ese honor a un representante que realizará en su nombre la
mitzvá: el Mohel. Como lo expresa el Shulján Aruj: "Si hay en el Pueblo de Israel una persona que sabe circuncidar, él antes que todos". El
Mohel, además de dominar perfectamente la técnica de la circuncisión, debe conocer en profundidad los preceptos religiosos vinculados al Brit
Milah, a fin de transmitir a los padres, los valores espirituales y religiosos implícitos en el mismo.
¿En qué consiste?
Básicamente en un breve, sencillo y bien tolerado acto quirúrgico, seguido inmediatamente de una también breve, pero emotiva ceremonia religiosa.
Los niños, y más aún los recién nacidos, toleran los actos quirúrgicos mucho mejor que los adultos. En éste caso, en que hablamos de una cirugía menor (consistente en la extirpación completa del prepucio), la tolerancia suele ser espléndida, no observándose diferencias significativas de comportamiento respecto al de otros días.
Una vez concluida la pequeña intervención, se procede a bendecir al niño, a la vez que se le otorga formalmente el nombre judío que los padres le han elegido. El niño ya está vestido, tranquilo, en brazos del
Mohel, quien elevando una copa de vino pronuncia la bendición..."D’s nuestro y de nuestros padres, preserva la vida de éste niño, para felicidad de su padre y de su madre, y que su nombre sea llamado en Israel..."
Concluidas las bendiciones, todos (incluso el niño) beben de la copa de vino, y el homenajeado es devuelto a su madre.
Un nuevo eslabón
Si bien la ansiedad y el nerviosismo previo son lógicos, en el Brit Milah celebramos un acontecimiento esencialmente alegre y por demás emotivo: el nuevo integrante de la familia ha de pasar por el rito milenario de ser parte del pacto de Abraham. En ese momento, todos rogaremos: "Así como ha ingresado en el pacto de Abraham, hazlo ingresar en el estudio de la
Toráh, en la santidad del matrimonio, y en una vida de buenas acciones". Por ello, es deseable que los padres vivan ese momento, sino con alegría (por respeto al trance que el bebé ha de pasar), con la inmensa satisfacción que significa un hecho tan trascendente como el de ser los directos protagonistas de colocar un nuevo eslabón en la milenaria cadena de la continuidad del pueblo judío.
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