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Moishe y Sara tenían una tienda de artículos religiosos. En los últimos tiempos las ventas bajaron drásticamente pues la población judía del barrio se había ido mudando.
- Moishe, no estamos vendiendo bien...¿qué vamos a hacer?
- No sé, Sara, no sé...
- Quizás deberíamos vender artículos cristianos.
- ¡Artículos cristianos! ¿vos estás loca?. No podemos vender artículos cristianos, somos judíos. De ninguna manera!!
Pasó un mes, y sólo se vendió un talit, dos tefilin y una mezuzá.
- Moishe, no podemos vivir así. Tenemos que empezar a vender artículos cristianos.
- Bueno, voy a hablar con el distribuidor.
Moishe llamó al distribuidor de artículos cristianos
- Hola, por favor, podría mandarme 100 cruces, unos 50 de esos botecitos de agua bendita, y de esas pulseritas... rosarios que les llaman, mándeme 100.
- Como no!, señor; 100 rosarios, 50 aguas benditas, y 100 cruces. Las cruces las quiere con el Jesús o sin él.
- 50 y 50.
- Perfecto. ¿Para cuándo los quiere?
- Para mañana.
- Imposible. Lo siento mucho, señor, pero en Shabat no trabajamos
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