|
Del 39 al 45
El
1ero. De septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia y la
Segunda Guerra Mundial comenzó. En menos de un mes, el Ejército
Polaco fue derrotado y los Nazis iniciaron su campaña de
destrucción hacia la cultura Polaca y de esclavización de
la población Polaca, a quienes ellos veían como "subhumanos".
El asesinato de los líderes Polacos fue el primer paso: los
soldados Alemanes llevaron a cabo masacres contra profesores
universitarios, artistas, escritores, políticos y muchos
sacerdotes Católicos. Para crear nuevos espacios para la
vida diaria de "la raza superior Germana", grandes
segmentos de la población Polaca fueron reestablecidos, y
las familias Alemanas fueron movilizadas hacia las tierras
que habían sido abandonadas. Miles de Polacos, incluyendo
Judíos, fueron enviados a los campos de concentración. Los
Nazis también "secuestraron" a más de 50,000 niños
Polacos de "aspecto ario" y los alejaron de sus
padres llevándolos a Alemania para ser adoptados por
familias Alemanas. Muchos de estos niños fueron después
rechazados y fueron considerados incapaces de la Germanización,
por lo que fueron enviados a campos de concentración
especiales para niños, donde muchos murieron de hambre,
inyecciones letales y enfermedades.
Cuando la guerra empezó en 1939, Hitler dio la orden de
asesinar a todos los pacientes incapacitados
institucionalizados, considerados "incurables".
Comisiones especiales revisaron cuestionarios llenados por
los hospitales del estado, y luego decidían si un paciente
debía de ser asesinado. Los condenados fueron entonces
transferidos a seis instituciones en Alemania y Austria,
donde fueron utilizadas cámaras de gas especialmente
construidas para matarlos. Después de algunas protestas públicas
en 1941, el liderazgo Nazi continuaba su programa
"eutanasia" en secreto. Los bebes, niños pequeños
y otras víctimas fueron asesinados por inyecciones letales
y píldoras, o muertos de hambre.
El programa "eutanasia" contenía todos los
elementos requeridos para la aniquilación en masa de los
Judíos y Gitanos Europeos en los campos de muerte Nazi: la
decisión articulada para matar, un personal especialmente
entrenado, la muerte por medio del gas, y el uso de un
lenguaje eufemístico como el término
"eutanasia", que psicológicamente alejaba los
asesinatos de sus víctimas y escondía el carácter
criminal de estos asesinatos hacia la gente.
En
1940, las fuerzas Alemanas continuaron su conquista en gran
parte de Europa, derrotando fácilmente a Noruega,
Dinamarca, Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Francia. El 22 de
junio de 1941, el Ejército Alemán invadió la Unión Soviética
y para septiembre, se acercaba a Moscú. Durante ese tiempo,
Italia, Rumania y Hungría se habían unido a los poderes
liderados por Alemania, y se oponían a los Poderes Aliados
(La Comunidad Británica, la Francia Libre, los Estados
Unidos y la Unión Soviética).
En los meses que siguieron a la invasión Alemana en la Unión
Soviética, muchos Judíos, líderes políticos, comunistas
y Gitanos fueron asesinados en ejecuciones masivas. La mayoría
de estos asesinados eran Judíos. Estos asesinatos eran
llevados a cabo en lugares improvisados a través de la Unión
Soviética por miembros de escuadrones asesinos móviles (Einsatzgruppen),
que seguían las rutas abiertas por el Ejército Alemán
invasor. El más famoso de estos sitios fue Babi Yar, cerca
de Kiev, donde un estimado de 33,000 personas, la mayoría
judíos, fueron asesinados. El terror Alemán se extendió
hacia pacientes impedidos institucionalizados y pacientes
psiquiátricos en la Unión Soviética; también dio como
resultado el asesinato en masa de más de tres millones de
prisioneros de guerra Soviéticos.
La Segunda Guerra Mundial trajo grandes cambios al sistema
de los campos de concentración. Enormes números de
prisioneros nuevos, deportados de todos los países ocupados
por Alemania, ahora inundaban estos campos. Muy seguido,
grupos enteros eran enviados a los campos, tales como los
miembros de las organizaciones de resistencia subterráneos
que fueron capturados en toda la Europa occidental en 1941
bajo el decreto de "Noche y Niebla". Para acomodar
el incremento masivo en el número de prisioneros, se
establecieron cientos de nuevos campos en territorios
ocupados de la Europa oriental y occidental.
Durante la guerra, los ghettos, campos de tránsito, y
campos de trabajos forzados fueron creados por los Alemanes
en adición a los campos de concentración para capturar Judíos,
Gitanos y otras víctimas del odio racial y étnico, así
como también oponentes políticos y miembros de la
resistencia. Después de la invasión de Polonia, tres
millones de Judíos Polacos fueron forzados a vivir en mas
de 400 nuevos ghettos donde fueron segregados del resto de
la población. Grandes números de Judíos también fueron
deportados de otras ciudades y países, incluyendo Alemania,
hacia los ghettos en Polonia y en otros territorios del este
ocupados por Alemania.

En
las ciudades Polacas que se encontraban bajo la ocupación
Nazi, como Warsaw y Lodz, los judíos fueron confinados en
ghettos sellados donde el hambre, la sobrepoblación, el frío
y las enfermedades contagiosas dieron muerte a decenas de
miles de personas. En Warsaw y otras poblaciones, los Judíos
que se encontraban en los ghettos hicieron un gran esfuerzo,
bajo un gran riesgo, por mantener sus vidas religiosas,
culturales y en comunidad. Los ghettos también proveían a
gran fuerza de trabajo para los Alemanes y muchos de estos
trabajadores (que construían vías de tren y otro tipo de
infraestructuras militares alemanas) murieron de cansancio y
mal trato.
Entre 1942 y 1944, los Alemanes iniciaron la eliminación de
los ghettos en la Polonia ocupada y otros territorios,
deportando a los residentes de los ghettos hacia los
"campos de exterminio", centros de exterminio
facilitados con equipos para el manejo del gas, localizados
en Polonia. Después de la reunión de los oficiales mayores
del estado Alemán a finales de enero de 1942, la decisión
de implementar "la solución final a la cuestión judía"
se volvió una política formal de estado y los Judíos de
la Europa occidental también fueron enviados a los centros
de exterminio en el Este.
Los seis lugares de asesinato masivo fueron escogidos debido
a su cercanía las vías del tren y su localización en
zonas semi-rurales, en Belzec, Sobibor, Treblinka, Chelmno,
Majdanek, y Auschwitz-Birkenau. Chelmno fue el primer campo
en donde se llevaron ejecuciones masivas por medio del gas,
traído por vehículos pipas: 150,000 personas fueron
asesinadas ahí entre diciembre de 1941 y marzo de 1943, y
de junio a julio de 1944. Un centro de exterminación que
utilizaba pipas de gas y cámaras de gas operó en Belzec,
donde más de 600,000 personas fueron asesinadas entre mayo
de 1942 y agosto de 1943.
Entrada
Campo de Concentración de Auschwitz-Birkenau

Sobibor
fue abierto en mayo de 1942 y fue cerrado un día después
de la rebelión de los prisioneros en octubre 14 de 1943;
200,000 personas fueron asesinadas en ese lugar por medio
del gas. Treblinka fue abierta en julio de 1942 y cerrada en
noviembre de 1943; una revuelta de prisioneros a principios
de agosto de 1943 destruyó gran parte del campo de
concentración. Por lo menos 750,000 personas fueron
asesinadas en Treblinka, físicamente el centro de
exterminio de mayores dimensiones. Hubo muy pocos
sobrevivientes de estos cuatros centros de exterminio,
debido a que la mayoría de las víctimas eran asesinadas
inmediatamente después de su llegada a estos lugares.
Auschwitz-Birkenau, que también sirvió como un campo de
concentración y como un campo de trabajos forzados, se
convirtió en el campo de exterminio donde los mayores números
de Judíos y Gitanos Europeos fueron asesinados. Después de
una gaseada experimental en septiembre de 1941 de 250
Polacos enfermos y 600 rusos, el exterminio masivo se volvió
una rutina diaria; más de 1.25 millones fueron asesinados
en Auschwitz-Birkenau, 9 de cada 10 eran Judíos. Además
Gitanos, Soviéticos, y prisioneros enfermos de todas las
nacionalidades murieron en las cámaras de gas. Entre mayo
14 y julio 18 de 1944, 437,402 judíos húngaros fueron
deportados hacia Auschwitz en 48 trenes. Esto fue
probablemente la deportación más grande llevada a cabo
durante el Holocausto. Un sistema similar fue implementado
en Majdanek, que también servía como campo de concentración
y en donde al menos 275,000 personas fueron asesinados en
las cámaras de gas, o murieron de malnutrición, brutalidad
o enfermedad.
Los métodos de asesinato fueron los mismos en todos los
centros de exterminio, que fueron operados por la S.S. Las víctimas
llegaban en vagones de tren, la mayoría de ghettos y de
campos de la Polonia ocupada, pero también de casi todos
los países Europeos. A su llegada, los hombres eran
separados de las mujeres y los niños. Los prisioneros eran
forzados a desvestirse y a entregar todos sus valores. Ellos
eran llevados desnudos hacia las cámaras de gases, que
estaban disfrazadas como regaderas, y dentro de ellas era
utilizado el monóxido de carbono o Zyklon B (una forma de
ácido cristalino, también utilizado como insecticida). La
minoría seleccionada para trabajos forzados quedaban, después
de largas cuarentenas, vulnerables a la malnutrición, y
expuestos a epidemias, experimentos médicos y a la
brutalidad; muchos perecieron como resultado.
Los Alemanes llevaron a cabo sus actividades de exterminio
sistemáticas con la ayuda activa de colaboradores locales
en muchos países, y con la indeferencia de millones de
personas que no les importaba la situación judía. De
cualquier manera, hubo algunos intentos por la creación de
una resistencia organizada en contra de los exterminios. Por
ejemplo, en el otoño de 1943, la resistencia Danesa, con el
apoyo de la población local, rescató a casi toda la
población Judía de Dinamarca de la amenaza de la deportación
al Este, enviándolos a través de embarcaciones a Suecia,
que se mantenía neutral. Individuos de muchos otros países
también arriesgaron sus vidas para salvar a los Judíos y a
otras víctimas de la persecución Nazi. Uno de los más
famosos fue Raoul Wallenberg, un diplomático suizo que
dirigió el rescate que les salvó la vida a decenas de
miles de Judíos Húngaros en 1944.
Los movimientos de resistencia existieron en casi todos los
campos de concentración y ghettos de Europa. Además de las
revueltas armadas en Sobibor y Treblinka, la resistencia Judía
en el ghetto Warsaw, llevó a una valiente lucha entre abril
y mayo de 1943, a pesar de la predecible derrota debido a la
superioridad de las fuerzas Alemanas. En general, el rescate
o la ayuda hacia las víctimas del Holocausto no era una
prioridad para las resistencias organizadas, cuyo objetivo
principal era el pelear la guerra contra los Alemanes. En
pocas ocasiones, estos grupos y los Judíos partisanos (de
la resistencia) cooperaron unos con otros para salvar Judíos.
El 19 de abril de 1943, miembros del Comité Nacional para
la Defensa Judía en cooperación con trabajadores férreos
Cristianos y una rebelión subterránea en Bélgica,
atacaron un tren que se dirigía hacia el campo de Malines
cercano a Auschwitz, y tuvieron éxito al permitir que
cientos de judíos deportados pudieran escapar.
Después de que la guerra se tornó contra Alemania y los ejércitos
Aliados se acercaban a Alemania en 1944, la S.S. decidió
evacuar algunos campos de concentración. Los alemanes
trataron de ocultar las evidencias del genocidio y
deportaron prisioneros hacia campos dentro de Alemania para
prevenir su liberación. Muchos prisioneros murieron durante
esas largas jornadas a pie conocidas como "marchas de
la muerte". Durante los días finales, en la primavera
de 1945, las condiciones de los campos de concentración que
aún quedaban convirtieron a estos cambios en centros de
exterminio masivos. Aún los campos de concentración que
nunca fueron diseñados para la exterminación, como el de
Bergen-Belsen, se volvieron trampas mortales para miles
(incluyendo Ana Frank que murió allí de tifo en marzo de
1945).
En mayo de 1945, la Alemania Nazi quedó colapsada, la S.S.
fue dispersada y destruida, y los campos dejaron de existir
como de exterminación, trabajos forzados o campos de
concentración. El Legado Nazi fue un vasto imperio de
exterminios, pillaje y explotación que afectó a cada país
de la Europa ocupada. La gran magnitud, así como las
implicaciones morales y éticas de esta era trágica están
ahora siendo comprendidas.
|