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ENTREVISTA
A LEONARDO HABERKORN PERIODISTA
1. ¿Cómo empieza tu vocación por el periodismo?
Estaba cursando primer año en la Facultad de Ciencias Económicas y vi muy claro que allí no estaba mi vocación. Dejé a mitad de año y estuve un tiempo sin saber qué hacer. Al año siguiente me inscribí en la carrera de ciencias de la comunicación en el Instituto de Filosofía, Ciencias y Letras (hoy Universidad Católica). Pero todavía no sabía exactamente qué quería. Recién un par de años después me di cuenta que quería ser periodista.
2. ¿Qué es lo que te atrae del periodismo escrito?
Me gusta escribir, quizás porque me gusta mucho leer. La palabra escrita tiene un peso que nunca alcanzan la televisión ni la radio. Y el periodismo escrito permite alcanzar niveles de complejidad y profundidad inaccesibles para el periodismo televisivo, radial o de
internet.
3. ¿Cuáles son los objetivos que persiguen con el suplemento “Qué Pasa”?
Hacer un periodismo serio, profundo y comprometido. Y que, al mismo tiempo, no deje de ser entretenido.
4. ¿Cómo te sentís ejerciendo la docencia?
Me considero periodista antes que otra cosa. Llegué a la docencia porque en este campo no existen los profesores profesionales, al menos en Uruguay. Ahora ya llevo muchos años y parece que alcancé cierta solvencia. Es una tarea que me gusta mucho porque obliga a estar actualizado, a leer y estudiar. Sin embargo, en los últimos tiempos la docencia parece haber sido alcanzada por ciertos signos de decadencia general: estudiantes que plagian, estudiantes que pierden exámenes y recurren a influencias políticas para tratar de salvarlos, medios de prensa que no aceptan que uno sostenga en clase que no son el Semanario Maravilloso que ellos creen ser...
5. ¿Cuáles son tus objetivos a nivel laboral?
No se puede llegar al periodismo pretendiendo hacerse rico y famoso. Yo aspiro a hacer lo que me gusta, poder hacerlo bien y ganar una cifra razonable.
6. ¿A quién admirás como periodista y por qué?
Admiro la pasión con que Homero Alsina Thevenet sigue ejerciendo esta profesión tan desgastante a los 80 y pico de años. Admiro al brasileño Diogo
Mainardi, el mejor columnista que haya leído. Admiro a Gunther
Wallraff, el periodista alemán que “se transformó” durante tres años en un inmigrante turco para poder contar exactamente cómo vivían los turcos en Alemania. Admiro algunos trabajos de Ramón Mérica en los años 70, admiro una nota de Gay Talese sobre Nueva
York...
7. ¿Cuál es tu relación con el judaísmo?
No practico la religión, pero celebro las fiestas tradicionales cuando mi familia lo hace. Me gustaría conocer más sobre la cultura de mis abuelos y antepasados, es decir la cultura judía que durante siglos y siglos creció y floreció en Europa Central. Lamentablemente, fui 13 años a la Escuela Integral y prácticamente no me enseñaron nada de ella, salvo que los nazis la exterminaron. También me gusta conocer más sobre los orígenes de la colectividad judía en Uruguay; lo que sé lo aprendí por mi cuenta. Recuerdo que en primero de escuela una maestra nos repetía que éramos uruguayos “por casualidad”, porque nuestros abuelos eran inmigrantes que habían llegado en barco. Durante mucho tiempo me sentí una especie de ser extraño hasta que un día entendí que todos los uruguayos lo eran “de casualidad”.
Nunca niego ni oculto mi origen, pero creo que la gente se divide en función de lo que valen como seres humanos, y no en función de su raza, su religión o el lugar dónde nacieron. Muchos lo dicen, pero no actúan en consecuencia. Yo sí.
8. ¿Alguna vez te discriminaron por ser judío?
No. Cuando era un niño e iba a la Integral, un tipo mayor que yo que solía pasar con su auto por la parada de ómnibus donde yo esperaba el 104, frenaba el coche, bajaba el vidrio de la ventanilla y gritaba: “¡Viva
Hitler!”. Que hay algunos nazis en Uruguay no es novedad. Pero su existencia no puede hacernos olvidar ni menospreciar los altísimos niveles de integración e igualdad que tiene la sociedad uruguaya.
9. Que sentís ante la típica frase “Judío de Mierda” tantas veces dicha en nuestro país?
La frase la dicen algunos, aunque no sé si “tantas veces”. A mí me ha tocado escuchar más veces la frase “negro de mierda”, fundamentalmente en el Estadio. Recuerdo que era lamentable y doloroso oír como a Darío Silva, cuando jugaba en
Peñarol, le pasaban gritando “negro de mierda” y negro esto y negro lo otro. Invariablemente, ese tipo de insulto racista me provoca mucha bronca y suelo discutir con quien lo dice, incluso con desconocidos.
10. ¿Qué aspectos destacás de la idiosincrasia judía?
No sé si existe una “idiosincrasia judía” a nivel mundial. Una vez me relataron la siguiente parábola. Un millonario quería entregarse a la mejor religión del mundo. Para eso comenzó a recorrer todo el mundo y a cada sacerdote de cada religión le pedía que le explicara cuáles eran los valores fundamentales de su fe. En un momento se encontró con un rabino y le hizo la pregunta. El rabino le dijo que el a lo largo de un mes le explicaría todo sobre el judaísmo. El hombre rico le respondió que no disponía de un mes porque debía seguir viajando para poder conocer todas las religiones. El rabino le dijo que entonces se quedara una semana, pero el millonario también le dijo que ese tiempo era excesivo. El rabino le dijo que le contaría todo en un día. Pero el hombre le dijo: “tampoco tengo un día, tengo apenas cinco minutos. Explíqueme lo principal del judaísmo en estos cinco minutos”. El rabino se resignó y le dijo que estaba bien, que le enseñaría lo principal del judaísmo en apenas un minuto. Y le dijo: “no le haga a los demás lo que no le gustaría que le hicieran a usted mismo”.
Siempre me gustó esa historia y con esa máxima me identifico plenamente. Pero esa máxima también guía a otras religiones y es seguro que a muchos ateos también.
11. ¿Cómo sentís que somos vistos los judíos en Uruguay?
Es una pregunta que excede mis posibilidades. Supongo que habrá tantas miradas como personas y que esas miradas dependerán mucho de la experiencia personal de cada uno.
Me atrevo a responder, apenas, respecto a cuál es la visión que buena parte de los periodistas tienen sobre la parte organizada de la colectividad judía. Por un lado, hay una confusión entre lo que es ser judío y lo que es ser israelí, una confusión que es alentada por las propias organizaciones judías. Por otro lado, las organizaciones judías son vistas como grupos de presión muy inflexibles, cerrados, poco tolerantes y refractarios al disenso.
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