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Entrevista al Arqueólogo
Mario Consens
¿Cuando comenzó tu pasión por la Arqueología?
La búsqueda de pasados es de esas cosas que a todos nos fascina desde pequeños, en una extraña confusión entre pasados humanos y de animales prehistóricos. Quizás más que por la disciplina, mi pasión se centró en la arqueología por la posibilidad casi única que brinda de investigar, conocer y utilizar extraordinarias formas de interdisciplinariedad. Restringe o al menos rehace la dimensión real de lo humano,
La arqueología ¿es una disciplina que estudia solamente la prehistoria?
No. En los últimos 50 años la arqueología es una ciencia que analiza todas las formas materiales de expresión humanas en toda época y lugar.
Esto permitió el desarrollo de múltiples arqueologías especializadas como ser la subacuática, de alta montaña, simbólica, cognitiva, industrial, espacial, etc. También debemos destacar el particular desarrollo que alcanzó la arqueología histórica que permite confrontar lo que señalan los documentos con la realidad, dándonos una visión cabal y humana. Los trabajos recientes han permitió reubicar y recuperar la primera sinagoga fundada en América (incluso antes de la de Nueva York) que surgió en Pernambuco, Brasil. Esa sede era antes de las investigaciones arqueológicas, apenas una imprecisa y vaga referencia en un texto. Hoy es un sitio declarado patrimonio nacional y tiene visitas guiadas por la comunidad.
¿Existen muchos arqueólogos en nuestro país?
Si. Alrededor de unas tres decenas.
En tus viajes,¿cuál recordás como el sitio que más te impresionó?
Por la complejidad, Sterkfontein (Sudáfrica), donde se recuperan homínidos de unos 3 millones de años. Por la espectacularidad, los ejércitos de terracota del mausoleo de Qin Shihuang (Xi’An, China). Por la visión mítica de América, las pinturas precolombinas de las cuevas de Borbón
(Rca. Dominicana). Por la problemática, los sitios arqueológicos que quedaron bajo la represa de Salto Grande. Por su fragilidad, las pinturas rupestres ubicadas en laberínticas cavernas en Monte Alegre (Amazonas, Brasil). Por la esplendidez del entorno, hallar personajes con vestidos ceremoniales, complejas máscaras y tocados que están grabados sobre rocas, en aislados desfiladeros a más de 4.000
mts. de altura en la cordillera de los Andes (San Juan, Argentina).
¿Cual es el hallazgo más importante que has hecho?
En cada proyecto que participe (como colaborador o director) se hicieron hallazgos que son valiosos para la recuperación del pasado humano americano. Unos surgen de forma inmediata; otros tras tediosos meses de laboratorio. Si debo pensar en uno para Uruguay, el que tuvo mayor repercusión fue el de la cerámica más antigua hasta hoy hallada en el área del Plata, fechada en 3.200 años antes del presente. O sea unos 1600 años antes de Cristo.
No importa tampoco por la antigüedad en sí, cuanto que abre dimensiones de la utilización de complejas técnicas y formas de procesamiento de la alimentación desde épocas mucho más tempranas de las supuestas.
¿Qué cosas te gustaría encontrar, que cerrarían algún capítulo todavía abierto de la historia?
Ningún hallazgo va a permitir cerrar jamás capítulo alguno de la prehistoria. Por el contrario, cada nuevo proyecto arqueológico genera nuevas preguntas, casi nunca previstas o imaginadas, y obliga a cuestionamientos sobre las construcciones que hemos hecho del pasado. En Uruguay las suposiciones han creado míticas e imposibles prehistorias que nuestra educación recicla y repite anualmente concibiendo uruguayos sin ombligo.
¿Cual crees que es el hallazgo arqueológico más importante que se haya hecho en el mundo?
El de la próxima media hora.
¿Cuál es la situación actual de la prehistoria del Uruguay?
El sistema educativo nos impone prehistorias tan irreales, como imposibles de ser habitadas por seres humanos. Esa enseñanza no incorpora los aportes actuales de la arqueología científica pero mantiene y sostiene pasados integrados por etnías inexistentes, a las que les atribuye descalificantes injurias. Los uruguayos somos así aleccionados en racismo y desprecio a lo diferente. El pasado no sólo no existe para nosotros, sino que no debe integrar raíces e identidad. Lo que crea una situación única en América de humanos sin ombligo.
Es más que interesante que JAI haga esta pregunta, porque a su vez es imposible concebir la comunidad judía sin pasado. Un pasado que no solo forma parte indisoluble de su presente, sino que determina su futuro social, religioso y cultural.
¿Se puede cambiar esta situación?
No sólo se puede, sino que se debe.
El reciente libro que publicó, “El pasado extraviado”· ¿es un manual arqueológico?
No. Por un lado, está dirigido a difundir en el público y los interesados la real prehistoria que tuvimos; por el otro procura darles herramientas para que critique y rechace las visiones tendenciosas y ficticias del pasado del Uruguay.
Has ganado muchos premios...¿cual fue para ti el más querido?
Estoy seguro que las distinciones (necesarias y valiosas en lo académico) no fueron lo mas querido para mí. Sí lo fueron las relaciones personales que he tenido con otras comunidades, completamente ajenas a nuestros contextos sociales y materiales. Convivir días con esas personas en condiciones extremas, o de carencias casi totales y apoyo mínimo, te obliga a entregarles incondicionalmente tus bienes y hasta a veces tu vida. Sin importar las barreras idiomáticas, gestuales, su posesión de otros valores, sus distintas prioridades, sus visiones del mundo en las que mi perspectiva no sólo es distinta a la de ellos, sino que ella ni siquiera entra en sus pensamientos; formarse a atender aspectos de lo cotidiano que desde mi cultura ni siquiera fui capaz de concebir. Ello me enriqueció más allá, mucho más allá de lo profesional. Y las revivo muchas veces como un obsequio magnífico e inesperado.
¿Qué museo es el más interesante de visitar, según tu experiencia?
Los museos no son depósitos como usualmente los percibe el público. Son además de instituciones de difusión, ámbitos de revelación de patrimonios y creación de identidades. Tienen objetivos explícitos en lo mediático, y otros implícitos que no todo el público sabe reconocer. O sea que entre los museos hay múltiples propuestas de reafirmación de la nacionalidad, de lo religioso, o de lo étnico. También son instrumentos para adueñarse del pasado, o para hacer ostensible pasados oficiales. Hay museos para lo nacional o lo comunitario, para diferentes visiones de la materialidad (vestimenta, o la cerámica); temáticos (de la medicina, o la aviación); especializados (de tejidos precolombinos, o del pan); puntuales (objetos recuperados del Titanic, o de Carlos Gardel): una lista interminable, como inagotables son las propuestas culturales.
Por lo tanto si bien la visita a algunos museos es mas placentera o impactante que a otros, es la lectura real de los objetivos de cada museo, lo que lo hace único y particular; y que a su vez también lo valora por su propuesta, o lo descalifica por su tendenciosidad.
De acuerdo a todo lo estudiado...¿cuál es tu teoría sobre el comienzo de los humanos en la tierra?
No poseo ninguna teoría propia sobre lo humano. Sigo con marcado interés las propuestas que generan los nuevos hallazgos y las forzadas revisiones que estas obligan a hacer de los previos, aportes que no sólo modifican, sino que desmoronan algunos precedentes. Debemos tener muy claro que lo humano es uno –si no el más- complejo de los procesos. Nombrar solamente la cantidad de distintas disciplinas y especialistas que intervienen en esos imponentes proyectos, colmaría la extensión de esta entrevista. Señalar además las técnicas de última generación que se incorporan para precisar las características científicas, sería aún más extenso. Lo humano es una búsqueda primera de nuestros orígenes: pero es una búsqueda que nunca tendrá una respuesta única por el enorme tiempo transcurrido y la complejidad de los factores intervinientes.
¿Que otras cosas te apasionan, además de la arqueología?
La arqueología –o mas bien los procesos de reconocimiento del pasado- imponen une férrea disciplina y fuerte dedicación entre los proyectos de campo, las extensísimas jornadas de laboratorio, las imprescindibles lecturas de informes, libros y actualizaciones en Internet, la preparación de eventos académicos y la producción de publicaciones (a veces en otros idiomas), el contacto e intercambio con colegas, las visitas e invitaciones a compartir experiencias ajenas, la imprescindible necesidad de alimentar la interdisciplinariedad con nuevos contactos y sorprendentes lecturas, etc.
Esto ha hecho que me haya sido muy difícil mantener el balance necesario y adecuado de mis intereses con los de mi familia y los aspectos sociales que todos deseamos plasmar. Es un balance que reconozco muy pocas veces logre, y que es otra de mis grandes deudas personales.
Quizás la respuesta más directa a esta pregunta, hubiese sido que no he logrado desarrollar otros intereses en la medida de lo que he aspirado.
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