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ENTREVISTA AL DIRECTOR DE CINE GERARDO STAWSKY
¿Porque cine? en un país como Uruguay, con tan poca industria cinematográfica...
Porque el cine es un espejo (más o menos deformado) de la realidad, y también un sueño que afirma, contradice y/o complementa esa realidad. Ningún país se debe privar de espejos y sueños. Otra cosa es que esos espejos y sueños sean caros, como ocurre en el caso de la industria cinematográfica, pero está claro que -como sucede con el resto de las industrias- no se puede producir solamente para el mercado interno y hay que pensar en la coproducción y la distribución internacionales.
¿Es difícil hacer una película aquí?
Todo es difìcil aquí, ¿no?. El cine, por lo expuesto en la respuesta a la primera pregunta, lo es más. Y no sólo en Uruguay.
Werner Herzog decía que una película es un ejercicio atlético, más que estético. Y es ambos. El esfuerzo es enorme, los horarios no existen y la voluntad tiene que ser inquebrantable. Yo tengo la suerte de haber producido y dirigido esta película para la Universidad ORT, que es la productora, y conté con un respaldo enorme, técnico y humano, durante ya más de dos años y medio, coordinado por la Directora de la Universidad, Charlotte de Grünberg. También tuve la suerte de contar con un editor implacable como Fernando Epstein.
¿Te interesaría hacer televisión? (generalmente a los directores de cine no les va el mercado televisivo...)
La TV es un medio. Uno puede encontrar formas y contenidos originales e interesantes en ése medio, al igual que en tantos otros. Por otra parte, es complementaria del medio cinematográfico.
Ahora bien, los tiempos televisivos son tiranos (sobre todo, cuando se trata de producción en serie), la improvisación (en un mercado como el nuestro, sobre todo) es mucha, también está la necesidad de satisfacer a un público que tiene tantas otras opciones simultáneas (en la era del cable). Estos y otros factores terminan muchas veces por arruinar las ideas más inteligentes, convencionalizar los planteos arriesgados, crear historias fáciles o burdas, crear caricaturas en vez de personajes intrigantes y dimensionados, uniformizar los estilos de cámara e iluminación (la TV suele favorecer una uniformidad de planos y una iluminación muy notoria, poco rica en contrastes y sugestión).
Dicho todo esto, vuelvo al planteo inicial: la TV es un medio de creación. Hay que encontrar los nichos televisivos que apuestan a la originalidad.
¿Que director de cine es el que más te gusta? (y por qué..obvio...)
Es imposible señalar un solo director, del mismo modo que no hay un solo gran escritor, músico o artista. La experiencia humana es demasiado vasta y las formas de cada arte son demasiado variadas, para que uno o algunos directores puedan representar la riqueza del medio.
No voy a intentar una lista, por lo tanto. Pero puedo tirar unos nombres, a modo de brainstorming y considerando que son más los excelentes directores que me estoy olvidando, que los que incluyo. Además de los póstumos (mal llamados clásicos) como Eisenstein, De Sica, Fellini, Huston, Kurosawa, Tarkovski, Visconti..., cito algunos contemporáneos que me comen la cabeza: Allen, Bergman, Jarmusch, Kiarostami, Leigh, Lynch y paro en la L.
Explicar por qué me gustan unos y otros implicaría un juego de muñecas rusas (esas muñecas que cuando uno las abre, va encontrando otras iguales pero más chicas, sucesivamente). Cada uno de estos directores ha elevado el arte cinematográfico a un nivel artístico inprecedente. Lo han hecho de modo distinto, pero en todos ellos hay solvencia narrativa (trama, personajes, tema), hay realizaciones sólidas (el planteo escénico, la elección del encuadre, los tipos de plano) y una postproducción que eleva la capacidad de sugestión y comunicación del producto. En definitiva, las obras de estos directores fluyen en todo sentido.
¿Cual (cuales) es tu película favorita?
Tan difícil como la anterior. No hay una, sino más bien algunas de las películas de los directores que mencioné más arriba y tantas de otros que olvidé mencionar. Una reciente, muy buena, que aun está en cartel: El Color del Paraíso, de Majid Majidi.
"A pesar de Treblinka" es una película muy fuerte, que te mueve, te sacude...¿qué te dejó a vos esta
experiencia?
Todo proceso genera un acostumbramiento, aun el de una película sobre el Holocausto, o quizás, en ese caso uno debe generar ese acostumbramiento para evitar que te gane la depresión y le termines transmitiendo eso a tu audiencia. Claro está que aunque uno fuera generando el acostumbramiento a las historias trágicas, cada tanto algún detalle te vuelve a descolocar y descorre el velo del acostumbramiento, te devuelve al horror y uno despierta de la anestesia.
Siempre creí que estas historias que me propuse contar tenían, además del evidente componente trágico, un no tan evidente componente "positivo". La sola presencia de estos sobrevivientes implica que han logrado sobrellevar la tragedia y han emprendido una más o menos exitosa reconstrucción. Como reza la sinopsis de la película, A Pesar de Treblinka no es otro intento por contar la historia del Holocausto en 90 minutos, sino una película sobre gente singular, que tuvo la extraña fortuna de sobrevivir al exterminio. La película explora quiénes son –personajes reveladores cuya presencia desafía los estereotipos de los sobrevivientes-, lo que vivieron y lo que les fue negado vivir, y cómo digieren su pasado día a día –no siempre con éxito, no siempre con fracaso; con dramatismo a veces, a veces con sorprendente ligereza y humor.
Conocemos protagonistas, en vez de escuchar testigos.
A Pesar de Treblinka deja la sensación de una progresión narrativa. La película termina en un lugar, en un tono, muy distinto de donde empieza, y responde la pregunta inicial que se hacía Lila Rajchman recién llegada al Uruguay, caminando por Avenida Brasil con Chil. Mientras la cámara panea sobre el edificio de Rajchman y entra en su casa –donde un grupo de sobrevivientes se reúnen para mirar un corte avanzado de A Pesar de Treblinka- escuchamos una voz en off de una vieja grabación de aquellas palabras de Lila, fallecida en 1991:
“Un día, una tarde de agosto, no me voy a olvidar más, creo que era invierno, íbamos por la avenida Brasil, no teníamos la casa entonces, estábamos los dos solos, y yo veía las ventanas iluminadas de los edificios, de las casas, se veía que había gente, familias y yo pensé dentro de mí: ¿llegará el día en que yo esté del otro lado y no aquí en la calle? No sé explicarlo, pero eso es lo que yo sentía; dudaba si íbamos a poder formar una familia normal…”
No me fue fácil vislumbrar la forma en que se podía transmitir ese contenido positivo, esa afirmación de la vida que genera la reconstrucción, porque uno lleva una serie de prejuicios sobre lo que debe ser una película sobre el Holocausto, prejuicios que son desmentidos por los propios sobrevivientes, que tampoco desean que su historia sea resumida en una sucesión de tragedias.
Como judío..¿te sentís inclinado a mostrarle al mundo parte de nuestra historia, de nuestra tradición?
Me gusta el fraseo de la pregunta, porque lo que siento es, efectivamente, una inclinación y no tanto una responsabilidad. En el caso de A Pesar de Treblinka, no sé cuán distinta hubiera sido esta película si la hubiera dirigido un no judío, porque hay no judíos que entienden la condición judía mejor que muchos judíos.
No cabe duda que los judíos tendemos a sentirnos inclinados a mostrar partes de nuestra historia, aunque a veces al judío le cueste tanto asumir su identidad y transmitirla -no es mi caso, por otra parte, ya que asumo sin complejos mi identidad judía, uruguaya y también israelí, pues viví en Israel y siento que también pertenezco allá. Cuando se trata de contar historias y revelar nuestras diversas identidades, a mí me gusta sentirme como un disc-jockey que se regodea en compartir la música que le gusta y lo hace vibrar.
¿Como es tu experiencia como profesor? ¿Lo disfrutás?
Hay, por lo menos, dos tipos de profesores: los que van a marcar tarjeta y a desplegar su agenda, y los que teniendo una agenda, contenidos y objetivos claros, van a explorar junto con sus alumnos. Llamémosles "tarjeteros" al primer grupo y "exploradores" al segundo. Solo los "exploradores" pueden dejar una huella en sus alumnos y solo ellos cumplen cabalmente el compromiso que debe tener un profesor con sus alumnos y su institución (en mi caso, la Universidad ORT, donde enseño hace casi cuatro años). Y es el método de los exploradores el que hace que la experiencia de profesor te rinda y sea, realmente, una experiencia de ida y vuelta, y por lo tanto, también de aprendizaje.
Tengo la suerte de enseñar cursos que implican el desarrollo de proyectos audiovisuales (cortos, documentales, videopoemas), desde la pre-producción hasta la postproducción, lo cual imprime un contenido altamente creativo a mis cursos.
Sigo muy de cerca cada uno de los proyectos en cada una de sus fases y esto genera un vínculo creativo con mis alumnos, además del vínculo personal. También creo que la naturaleza de taller que tienen mis cursos genera un compromiso fuerte de los alumnos, porque están trabajando en sus proyectos, materializando sus sueños y generando su portafolio.
¿Cual es tu sueño (profesional)?
Mi sueño profesional es seguir trabajando en la profesión de generar sueños, y compartirlos. El cine es, sin duda, un generador de sueños y una forma magnífica de compartirlos (un asalto a los sentidos, a través de múltiples recursos de narración, imagen y sonido), pero también me gusta mucho escribir, particularmente poesía, que es otro generador de sueños.
¿Como te imaginás a Gerardo Stawsky en 20 años?
No lo imagino, lo sufro. Sufro solo de pensar que algún día, dentro de 20 años, tendré 20 años menos por vivir. Suficiente me cuesta asumir los 30 (bueno, 31).
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