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EL
ANTISEMITISMO DE HAMAS
En realidad, no podemos decir que nos hayan sorprendido.
Estamos “curados de espanto” hace rato. Pero sí resulta
extraño que a veces, ni se logren aguantar. La organización
integrista islámica Hamas –que se presenta como gobierno
legítimo de los palestinos en la Franja de Gaza-dio muestra
de que no es sólo un movimiento opuesto al Estado de Israel
sino una organización antisemita.
Este martes, como en las mejores propagandas antisemitas, el
portavoz de Hamas en Gaza, Fawzi Barhum, declaró que la
crisis económica actual en Estados Unidos es el resultado de
“un mal manejo administrativo y financiero así como del mal
sistema bancario que hace funcionar y controla el lobby
judío”.
Barhum agregó que “el lobby judío controla las elecciones en
Estados Unidos y define la política exterior de cualquier
nueva administración de modo que le permite mantener control
del gobierno y la economía norteamericanas”.
El fenómeno no es nuevo y Hamas no está solo. Así se hablaba
en Alemania , así hablan antisemitas en diferentes partes
del mundo (también otros, no de Hamas, ahora , por la
crisis), dado que es cómodo hallar a quién responsabilizar
por situaciones acúticas en las que es difícil mantener el
control. Y qué mejor , cuando de odio se trata, que usar
esos momentos para demonizar a un grupo.
Es que el tema aquí no es cuántos judíos hay en Lehman
Brothers y cuántos judíos en la banca norteamericana. Sin
duda, muchos. Sin duda, también hay numerosos no judíos.
Pero evidentemente, aquí el tema no es analizar qué errores
cometen banqueros judíos. El problema es el evidente uso de
la caricatura del judío como un elemento que desea controlar
el mundo por motivos misteriosos, alguien en que no se puede
confiar.
No nos sorprendieron, decíamos, porque conocemos la
terminología de Hamas, porque hemos oído y leído sermones de
algunos de sus clérigos en las mezquitas en Gaza o Hebron,
hablando de los judíos como descendientes de “simios y
cerdos”.
Y porque lo que mantienen con Israel, no es un conflicto
político en el marco de la legítima discusión, sino una
negación de la existencia de Israel, el Estado judío,
acompañado de un constante intento de quitar fundamento a
las raíces mismas de la historia judía y su vínculo con la
tierra de Israel.
Por eso, en la televisión de Hamas, hace pocas semanas,
pasaron un nuevo video cuyo mensaje central era “Enemigo, no
importa cuánto caves, cuánto destruyas, tu templo imaginario
no surgirá”. La referencia es clara, a las excavaciones
arqueológicas en diferentes partes de Jerusalem, en la que
se hallan sin cesar diferentes objetos de la primera y
segunda época del Templo Sagrado.
Claro que lo acompañan de un llamado a “proteger a Al Aksa”,
como si Israel quisiera destruir esta mezquita, sin
mencionar que fue construida sobre las ruinas del Beit
Hamikdash, el Templo Sagrado , una práctica muy conocida del
Islam a lo largo de la historia, construir sobre sitios
sagrados para otras religiones.
Si todo ésto quedara limitado a la discusión filosófica, por
más repelente que fuera, sería una cosa. Pero a su
antisemitismo, Hamas agrega una guerra contra Israel, que
continúa por más que la tregua iniciada el 19 de junio
parezca estar vigente. Estos días es transmitida en la
televisión de Hamas, una serie destinada a “los militantes”,
con instrucciones claras sobre cómo atacar un vehículo,
dónde mejor pegarle y a qué distancia para ser efectivo, y
cómo preparar cargas explosivas de alta calidad.
Es que es todo lo mismo. Son partes del mismo mosaico
complejo de odio, que constituye un peligro para Israel y
además, corrompe por dentro a la sociedad palestina. Al
menos, a los que escuchan los repudiables mensajes de Hamas.
Editorial Semanario Hebreo
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