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Islam, antisemitismo y definiciones
Por Lic. Samuel Leillen en Guysen International News
En el año 2004, el Centro de Prevención del Racismo y la Discriminación
de la Unión Europea, realizó su primer estudio sobre el antisemitismo en
la UE, procurando llegar a una definición que abarque todas las
expresiones del fenómeno en las entonces 15 naciones asociadas. Al año
siguiente, la Agencia de la Unión Europea para los Derechos
Fundamentales (FRA) adoptó la "definición operativa", que desde entonces
ha sido incorporada por organismos diversos en varios países.
En el ENCUENTRO de líderes de las comunidades judías de América Latina,
recientemente realizado en Jerusalén, se propuso adoptar y difundir esa
"definición operativa", procurando unificar la terminología conceptual y
jurídica para que sirva de instrumento en la lucha de América Latina
contra el antisemitismo a todo nivel: opinión pública, promulgación
legislativa, códigos penales, pronunciamientos parlamentarios, medios de
comunicación, etc.
El texto completo, traducido a 33 idiomas, es accesible en - http://www.european-forum-on-antisemitism.org/working-definition-of-antisemitism/
Como reza el mismo documento, su objetivo " es proporcionar una guía
práctica para identificar incidentes, recoger información y apoyar la
implementación y el cumplimiento de la legislación sobre antisemitismo".
La importancia de esa definición radica también en que detalla cuáles
expresiones contra el Estado de Israel , concebido como una entidad
colectiva judía, habrían de considerarse antisemitas: "Hacer acusaciones
falsas, deshumanizadoras, demonizadoras o estereotipadas sobre el poder
de los judíos como colectivo, tales como el mito de una conspiración
judía mundial, o el control de los judíos sobre los medios, la economía,
el gobierno u otras instituciones de la sociedad; Acusar a los judíos
como pueblo, o a Israel como Estado, de inventar o exagerar el
Holocausto; Acusar a ciudadanos judíos de ser más leales a Israel, o a
supuestas prioridades judías mundiales, que a los intereses de sus
propios países; Negar al pueblo judío el derecho de autodeterminación,
por ejemplo afirmando que la existencia del Estado de Israel es un
proyecto racista; Realizar comparaciones entre la política israelí
actual y la de los nazis; Los actos criminales son antisemitas cuando
los objetivos de los ataques, ya sean personas o bienes – tales como
edificios, escuelas, lugares de culto y cementerios –, son seleccionados
porque son judíos, vinculados a judíos, o porque se perciben como
tales".
IRÁN Y LA VERSIÓN ÁRABE
A diferencia del antisemitismo clásico que pregonaba un mundo mejor sin
judíos, los árabes insisten en que el Medio Oriente sin Israel es la
llave de la paz mundial. Desde la revolución islámica de 1979, también
Irán enarboló la bandera de la destrucción de Israel. Este es un eslabón
importante en la lucha del Islam contra Occidente. Para ellos no existe
justificación alguna, ni moral ni histórica, para las reclamaciones de
soberanía de los Judíos o de los Sionistas. Los unos por ser una
religión y no una nación, y las religiones no tienen estados; los otros
por ser tergiversadores de la historia, usurpadores y opresores del
pueblo palestino. La presencia de Israel es señalada como una cuña de la
cultura occidental insertada en el corazón del mundo islámico para
dificultar su expansión.
El sionismo es presentado como el apoyo fundamental a la globalización,
conspiración conducida por los capitales judíos, que atenta a la cultura
y a la coherencia social islámica. El radicalismo islámico utiliza así
los clásicos argumentos contra los judíos, alentando el odio antisemita
de las izquierdas preocupadas por la globalización capitalista que
domina las economías y los medios de comunicación.
En sus esfuerzos por delegitimar la existencia del Estado Judío,
consideran que Hitler no llegó a matar a más de 200.000 judíos mientras
que, según ellos, el Estado de Israel mató a más de un millón de
palestinos: en consecuencia, ese Estado es peor que el nazismo y por lo
tanto debe ser destruído. Según ellos, el Holocausto es un invento
sionista para lograr la misericordia y el apoyo material de los
europeos.
En el narrativo árabe, incluso en el iraní, no se concibe a la Segunda
Guerra Mundial como un enfrentamiento entre el Bien y el Mal, sino algo
que fue intrínseco al mundo de la Maldad. Incluso arguyen que los
sionistas, dado su fracaso de inducir a las masas judías que se
trasladen al nuevo Hogar Judío, confabularon con los alemanes el
asesinato de los judíos para obligarlos a que emigren a Israel. Los
musulmanes no fueron parte de los sucesos de la Segunda Guerra Mundial,
y por lo tanto no pueden ser las víctimas que carguen con la culpa que
sienten los europeos.
Desde el ascenso de Mahmud Ahmedinejad al poder, el 3 de Agosto de 2005,
el mundo escucha sus repetidas declaraciones en cuanto a la negación del
Holocausto como hecho histórico. La diferencia con sus antecesores
reside en la frecuencia y no en el contenido de esas declaraciones. ¿A
qué se debe esta insistencia en el tema, porqué el Holocausto preocupa
tanto al Islam iraní?
El objetivo es claro: anular la base ideológica del Sionismo, negación
destinada a probar que "los judíos no tienen necesidad de modificar su
propia historia, y deben dejar de presentarse como merecedores de
lástima." (Khamenei, abril 2001).
Actualmente, muchos intelectuales árabes tratan de atenuar los acentos,
sugiriendo que no se puede desmerecer a la Shoáh, pues hacerlo va en
desmedro del interés palestino: hay que procurar el reconocimiento de la
interrelación entre los dos sucesos, y la aceptación de su paridad es la
base para el entendimiento y condición para las conversaciones de paz.
De aquí que la descripción de la Shoáh, el genocidio que la caracterizó
y el sufrimiento de sus víctimas, como "mentiras inventadas por los
sionistas para gozar de la misericordia de la comunidad internacional",
dejó de utilizarse para poder presentar al sufrimiento palestino,
heredero del Holocausto, digno del mismo reconocimiento que obtuvieron
los judíos.
Ignora Ahmedinejad y olvidan los árabes, que las aspiraciones sionistas
fueron formuladas cuatro decenios antes a los sucesos del Holocausto, y
que la fundamentación legal de la independencia israelí es "en virtud
del derecho natural de los pueblos a su expresión territorial y se basa
en la resolución de la comunidad internacional del 29.11.1947". La Shoáh
fue una tragedia aceleradora, pero no la causante de la materialización
de los ideales sionistas ni la razón del dolor palestino.
LA HISTORIA SE REPITE
El primer y casi único historiador judío de la antigüedad fue Flavio
Josefo (Yosef ben Matitiau) (37 – 100 e.c) un educado líder de la
fracasada revuelta judía contra los romanos, que se pasó al bando
contrario y se convirtió en historiador de la revuelta. Sus principales
libros de historia son “Las Guerras Judías” (sobre la revuelta contra
Roma) y “Antigüedades Judías” fuente principal para la historia judía
anterior a Roma.
Su último libro, “Contra-Apión”, es el primer intento sistemático de
refutar los prejuicios anti-judíos de su época. Escribe Flavio Josefo:
“Había un tumulto levantado en Alexandría, entre los habitantes judíos y
los griegos; y se escogieron tres embajadores en cada uno de los
partidos opuestos, que se presentaron ante Gaius. Uno de estos
embajadores del pueblo de Alexandría, era Apion, que lanzó muchas
blasfemias en contra de los judíos, y otras cosas: culpándoles de
menospreciar los honores debidos al César. Decía que todos los que
pertenecían al Imperio Romano elevaban altares y templos a Gaius, y por
otra parte lo recibían universalmente como se recibe a los dioses. Tan
sólo estos judíos piensan que es deshonorable para ellos levantar
estatuas en su honor, asimismo jurar en su nombre. Muchas de estas cosas
severas fueron dichas por Apion, con el propósito de provocar la ira de
Gaius contra los judíos".
Apion (20 AC – 45 DC) fue un gramático greco-egipcio, sofista y
comentarista de Homero. Al parecer Apión era una persona que odiaba a
los judíos e inventó la primera historia sobre que los judíos
sacrificaban gentiles para beber su sangre. Flavio Josefo lo criticó en
su libro escrito en defensa del judaísmo como una filosofía clásica y
una religión muy antigua y sólidamente establecida. Él niega las
infamias contra los judíos que eran populares entre los griegos y los
romanos, defiende el derecho de los judíos de la diáspora a vivir como
tales ejerciendo plenamente sus derechos, e insiste en la superioridad
de la Toráh en cuanto a moral, justicia y fe.
Este libro, escrito en forma aguda e incisiva, es uno de los pocos
documentos conocidos de la antigüedad en el que se expone una metódica
para enfrentar a los enemigos de Israel, plena de argumentaciones
inteligentes y fundamentadas. Tal vez sería oportuno publicar una
edición actualizada bajo el título "Contra-Ahmedinejad".
Fuente: guysen.com/es/
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