JAI / El sitio de la Colectividad Judía de Uruguay
11 de enero de 2012

¿Qué significa ser un ‘Mentch’?

Por Mendy Herson

La tradicional exhortación que le hace una madre judía a su hijo o hija es: ¡Sólo te pido que seas un ‘mentch’!. Estudia, trabaja, ama, vive – no importa cuál sea la actividad que desarrollas. Pero, al final del día, quiero que tengas presente que eres un ‘mentch’.

¿Qué es un ‘mentch’? El diccionario Webster define esta palabra (una de las muchas expresiones yiddish que lentamente se han ido incorporando al inglés
norteamericano) como “un ser humano decente y responsable”.

Esta definición me parece correcta.

Sin embargo, el significado literal de la palabra quiere decir “persona” o “ser humano”. De modo que lo que tu madre en realidad te gritaba era ¡”Quiero que seas una persona! o “Quiero que seas un ser humano”. ¿No tendría aspiraciones más elevadas para ti? Estoy segura que puedes llegar a alcanzar una categoría más alta que la de un “ser humano”.

¿Te parece que podrás alcanzar una categoría más elevada?

Observemos las realizaciones de un “ser humano”. La Torá parece enfatizar el término “ser humano” cuando te enseña acerca de la naturaleza obligatoria de las promesas solemnes. Cuando prometes algo, esa palabra es tu garantía. Tienes una obligación Divina de cumplir con tus promesas, incluso si esos compromisos no hubieran sido hechos ante testigos, o registrados u otorgados ante escribano público.

Pero hay una forma de anular una promesa. Un tribunal rabínico puede anular una promesa efectuada por una persona si se descubre que ha sido hecha en un momento de cólera, sin pensar en las consecuencias y sin una consideración madura.

El Talmud nos enseña que esto ha sido indicado (de manera aparentemente superflua) en el uso que se hace del término “ser humano” en la Torá, cuando se habla acerca de la realización de una promesa. Tu promesa solamente es válida si, al momento de hacerla, eras un ser humano.

Y bueno ¿quién más puede llegar a hacer una promesa solemne? ¿Un perro, un gato? La Torá parece indicar que las personas pueden elegir ser “seres humanos” (el tipo de seres humanos que debemos ser), o pueden ser menos que eso. Es a través de su conducta que la gente puede llegar a descender hasta ubicarse por debajo del límite de lo que es un ser humano.

¿Cuál es la definición de un ser humano? Un ser humano tiene la capacidad de auto-determinación. Un ser humano tiene la capacidad mental y moral para pasar por encima de un impulso (¿Un perro puede decidir ponerse a dieta?). Un ser humano puede elegir su brújula moral en lugar de su inclinación física. Un ser humano puede calcular las consecuencias que van más allá de lo inmediato.

Es esa la descripción que la Torá hace de un ser humano, la definición que la Torá hace de un ‘mentch’.

Si no eras un ‘mentch’ cuando hiciste una promesa solemne, si actuaste de forma impulsiva sin usar tus dones humanos de conocimiento y perspectiva moral, entonces tu acción fue menos que humana. Nuestras acciones tienen influencia cuando nuestra conducta es humana – madura y responsable – no cuando actuamos como animales de dos patas.

Por lo tanto, deberíamos esforzarnos por llegar a la definición que la Torá hace de “ser humano”.

Curiosamente, este término tiene diferentes connotaciones cuando es empleado en el lenguaje cotidiano.
¿Qué es lo que decimos cuando una persona es débil, no tiene honra, se deja llevar por los impulsos en lugar de apoyarse en su equilibrio moral?

“¡Y bueno, qué quieres, es humano!”

En nuestro lenguaje corriente, el identificar a una persona con un “ser humano”, es reconocer su debilidad intrínseca. Vemos al “ser humano” como intrínsecamente defectuoso y moralmente débil. Calificamos de débil a la persona que no puede alcanzar una meta elevada; después de todo, ¡“es humano”! ¡Que puedes esperar de esta persona de carne y hueso!

Reflexiona sobre este punto. Según la Torá/judaísmo la palabra “ser humano” – ‘mentch’ – es algo a lo que debemos anhelar, mientras que en inglés es una actitud de retroceso en caso de fracaso moral.

Y podrás preguntar si todo esto es tan importante. Son solamente palabras. Pero el poder de las palabras es muy grande. Y la forma en que son empleadas dentro de una sociedad plantea una enorme diferencia en su consciente moral colectivo. Consciente o inconscientemente todos nos identificamos como “seres humanos”. ¿Esto nos inspira a anhelar ser mejores, a que cada uno de nosotros sea un ‘mentch’? ¿O es que nos permite que descuidemos nuestros estándares, reconociendo que somos simplemente “humanos”? ¿Nuestro sentimiento de humanidad nos impulsa a la acción o nos facilita que aceptemos nuestras insuficiencias morales?

Aceptar esta definición nos ha llevado a un “enmudecimiento” de la sociedad.

Desde luego que todos tenemos un lado más débil. Desde luego que todos tenemos que trabajar duramente si queremos estar moralmente centrados, ser responsables y elevarnos cada vez más. Difícilmente soy la persona moralmente perfecta que está en posición de juzgar a quienes son moralmente débiles.

Me refiero a nuestro potencial. A nuestro punto de vista frente a la vida. A nuestro propio marco de referencia frente a lo que podemos llegar a alcanzar.

A menudo, cuando aconsejo a alguien, mi mayor desafío es convencer a las personas que tienen la capacidad de mejorarse a sí mismos y sus vidas. La gente se va acostumbrando a su auto-imagen de un ser humano débil y con fallas. Mi objetivo es mostrarles el ‘mentch’ que pueden llegar a ser.

No descuidemos nuestros estándares. No emitas juicios frente a quien ha tenido una falla moral; tampoco te adaptes a esa conducta. Cuando una persona comete un acto inmoral no es, siguiendo una estricta definición, un animal. Pero sí se está conectando con su lado animal, no con su dimensión humana/‘mentch’. Está siendo un ser humano, pero no un ‘mentch’.

Redefinamos en nuestras propias mentes quiénes somos y quiénes podemos llegar a ser.

Sí, soy un ser humano. Pero por favor no me denigres diciéndome que mi debilidad moral es mi estándar. Permíteme aceptar el potencial que me ha otorgado D-os. Déjame reconocer la esencia misma de lo que es humano, la verdadera ‘mentschlichkeit’ que puedo llegar a alcanzar.

Fuente: www.chabad.org


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