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Ana Jerozolimski | Conocer más

Uruguaya-israelí , casada, tres hijos.
Radicada en Israel desde 1979.
BA en Relaciones Internacionales de la Universidad Hebrea de Jerusalem.
Cursó también estudios de Medio Oriente e Islam.
Dedicada al periodismo desde hace unos 25 años.

9 de julio de 2018

¿POR QUÉ AL EX CAPITÁN DEL SELECCIONADO ISRAELI LE GUSTA LA CELESTE?

"Me gusta lo que irradia la selección uruguaya".

Aunque estas líneas se publican cuando el Mundial ya terminó para Uruguay, todos sabemos que el orgullo por la Celeste no se acaba en absoluto. Por eso, también hoy es relevante publicar esta entrevista que realizamos el lunes último a quien fue capitán del seleccionado de fútbol de Israel Mordejai (Motale) Shpigler, que se ha enfrentado de joven a la Celeste y que además, la admira hoy.
"Motale" Shpigler conoce al fútbol uruguayo desde hace décadas. Su primer encuentro con la selección nacional fue en 1965, cuando él era la estrella del seleccionado israelí y tuvo la oportunidad de jugar contra la Celeste en el estadio de Ramat Gan. Era la época de Ladislao Mazurkiewicz y Julio César Abbadie. Uruguay ganó 2 a 1.El gol israelí fue suyo.
En el Mundial de 1970 en México, el único en el que Israel participó, Uruguay e Israel estaban en el mismo grupo y se enfrentaron en la cancha. La Celeste le ganó 2 a 0 a Israel. Shpigler fue quien hizo el único gol israelí en todo el Mundial, en el partido contra Suecia que terminó en empate 1-1.
"Motale", premiado y galardonado futbolista, es una leyenda en Israel. Cuando el Estado celebró en 1998 sus primeros 50 años de independencia, fue elegido como "futbolista del jubileo" por aquellos a quienes de niño, él veía como héroes.
Jugó con Pele en el "Cosmos" de Nueva York y en "Paris Saint Germain", entre otros grandes equipos. En Israel ganó diversos campeonatos y fue un exitoso entrenador.
Esta semana nos recibió en su casa en la ciudad costera de Natanya. Es evidente que disfruta hablando de fútbol, no porque lo que fue en su juventud, sino por lo que el fútbol sigue siendo hoy.
Y lo mejor, es cómo habla de Uruguay.

P: ¿Cómo vive el Mundial 2018 en Rusia quien fue capitán de la selección nacional israelí de fútbol en el único Mundial en el que Israel participó, México 1970?

R: Es un gran placer. Cada día, desde el comienzo del torneo, ando con una gran sonrisa a flor de labios. Es bueno disfrutar de la tensión, la expectativa, esperar los resultados, ver las sorpresas. Es hermoso ver gente que se puede decir viene del mundo todo, en una diversidad de idiomas, de todos los colores, compartiendo todos juntos este gran evento. Se ve la alegría, se ve lo que este deporte puede inspirar en seres humanos.
Hay tensión, decepciones, llanto, alegría, estrellas, derrotas y victorias, de todo, como en la vida, también en un partido de fútbol. Y todo en un juego. Es eso, no es ciencia sino un juego con el que los niños se pueden divertir. No siempre Neymar y Ronaldo juegan excelente. No siempre la pelota llega adonde uno quiere. Cada día surge otra figura. Pero este juego es más grande que cada uno de los jugadores, es un juego de equipo y gracias a eso me siento tan conectado.
P: Y dentro de toda esta variedad, me gustaría saber qué le parece el seleccionado uruguayo. Usted conoce hace tiempo a Uruguay.
R: Así es. Mi primer encuentro con el seleccionado uruguayo fue en 1965, antes del Mundial de Inglaterra. Para la finalización de la Macabeada, los juegos olímpicos del mundo judío, se invitó a Uruguay a jugar un partido amistoso con la selección de Israel. Llegó a Israel el seleccionado con todos los grandes, Mazurkiewicz, Abbadie...jugamos en el estadio de Ramat Gan, que estaba repleto.
El seleccionado uruguayo nos ganó 2 a 1.Yo hice el gol de Israel. Hice otro gol pero el juez me lo canceló. No lo pido de vuelta. Ese fue mi primer encuentro con Uruguay. Y luego, en 1970, nuevamente, en el mundial de México. Estábamos en el mismo grupo y jugamos contra Uruguay, que nos ganó 2 a 0. Eran mejores que nosotros. ¿Qué te puedo decir? Me gusta el seleccionado uruguayo.

P: ¿Por qué? ¿Se lo puede explicar?
R: Mira, los sigo todos estos años. Me gusta hasta el color de su camiseta...
P: La Celeste...es más que un color.
R: Y tuve el privilegio de conocer personalmente a Cavani hace 2 años en París, durante un entrenamiento de su equipo Paris Saint Germain en el cual yo también jugué hace mucho tiempo. Pude ir a verlos, entre dos partidos, y me encontré con todos los jugadores, también con él. Me pareció un muchacho muy agradable, me causó una excelente impresión. Me gusta, me gusta el seleccionado uruguayo, sin duda.
Y te diré que me gusta su forma de actuar, lo que irradian. Me gusta el vínculo que transmiten con su pueblo. Es evidente durante los partidos mismos. Y el vínculo con el Director Técnico, que los observa sentado, con cierta dificultad para caminar, y sigue siendo su Maestro. Me gusta, es lindo verlos y seguirlos.
Es una selección en la que hay grandes talentos, en la que es notorio que cada uno lo aporta en bien de su equipo. No es un tema de "yo, yo, yo". No. Es un "todos por el equipo". Se nota y es muy lindo de ver. Yo creo en eso profundamente.

P: Me emociona que usted lo dice, porque nosotros, los uruguayos, lo decimos con el sentimiento, pero usted, en cierta forma, lo analiza "de afuera".
R: Así es. Sí, lo veo claramente, y creo que entiendo algo de fútbol. Luchan hasta el final, hasta cuando todo parece perdido, no dan el brazo a torcer. Se esfuerzan hasta que suena el silbato. Sinceramente, creo que quien no ve eso, no entiende nada. Irradian pasión.

P: En Uruguay eso se llama "garra". Y no puede ser sólo pasión por el fútbol...
R: Claro que no. Cuando hacen así (A.J: se golpea el pecho, imitando gestos de los jugadores), eso tiene un significado.

P: Se me erizó la piel ahora con ese gesto que usted hizo sobre el corazón...
R: Es que es así. Se nota. No son palabras grandilocuentes sino sentimiento. Muchas veces sentí que cuando hablan después de un partido, casi se atragantan de emoción, porque saben que están representando a su país. Y ese es el valor más grande que puede haber.

P: ¿Conoce a los jugadores, además de Suárez, Cavani, Godin?
R: A muchos de ellos no, o sea no identifico con claridad todos los nombres, especialmente de los más jóvenes. Pero cuando empieza un partido, observo bien los primeros minutos, y en un corto rato ya tengo claro cómo es el despliegue en la cancha, y miro el partido de otra forma.Y ahí ya lo puedo analizar profesionalmente.
P: ¿Considera que la aureola y la fama que acompañan a Suárez y Cavani está justificada?
R: Absolutamente. De lo que sé, ambos llegaron de un lugar sencillo y lucharon mucho para llegar alto.
P: Así es. Ambos son del departamento de Salto, lejos de la capital de Uruguay.
R: Y también sé de la gran lucha personal de Suárez, que viajó a jugar a Holanda para estar cerca de su novia.
P: Hoy es su esposa, y están esperando el tercer hijo. Lo anunció después del primer partido.
R: Todas esas historias son emocionantes. Y lo más hermoso de todo es que llegan a lugares en los que los buscaban como estrellas, pero quien tiene buen ojo, capta su sencillez, su actitud sincera, su amor por el juego y sus compañeros de partido. Eso me convierte en un gran hincha de Uruguay, también si pasa que a veces no juegan bien, lo cual puede ocurrir. No importa, no es lo central.
Verlos parados cuando tocan el himno, cantándolo abrazados, me hace sentir que quisiera estar junto a ellos y cantar con ellos. Transmiten algo que me emociona también ahora cuando hablo al respecto. Y eso que no entiendo el idioma. Admiro a los jugadores por su amor a su camiseta, al símbolo. Logran transmitirlo con su capacidad, con el himno y en la cancha, logran unir a su pequeño pueblo en un solo equipo. Y es difícil ganarle a un equipo de 3 millones y medio de habitantes. Es lo más impresionante del mundo.
Esto, además del gran talento que hay allí y el gran corazón que cada uno de ellos transmite en beneficio del equipo. Y sus estrellas saben que solos no se puede ganar. Todos juntos, con la ayuda del público, sí. Estoy seguro que si pudieran cantar el himno mientras juegan, también lo harían. Así que mi resumen es ¡Vamos Uruguay!

P: Gracias Motale. Un enorme placer.
R: Gracias a ti.


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