Algunas veces podemos llegar a sentir que estamos atrapados en un círculo vicioso, dando vueltas día tras día y siempre quejándonos de las mismas cosas. A nuestros amigos les puede llegar a parecer que están escuchando un disco rayado.
Conozco personas que durante treinta años se han estado quejando de las mismas cosas. "¿Por qué hace tanto calor? ¿Por qué mis vecinos son tan ruidosos? ¿Por qué mi esposo/a es tan terco/a?" "Por qué mi jefe es tan desagradable? ¿Por qué mi madre es tan exigente?", etc..
Algunas personas se acostumbran tanto a esta situación que ésta pasa a ser parte de su vocabulario. Si tratamos de ofrecerles soluciones, su reacción inmediata es: "no va a funcionar". "Ya lo probé y no funcionó". "No entiendes el problema", etc.. Dan la impresión que, si dejaran de quejarse, se quedarían sin tema.
Una queja es un mensaje que el cerebro nos envía para avisarnos que algo no está funcionando bien.
El propósito no es hacer que demos vueltas en círculos y nos quejemos de ello por los próximos veinte años, sino que nos debería impulsar a actuar.
Para no tener que quejarnos de nuestras vidas, el autor Eckhart Tolle en su libro "The Power of Now" (El poder del Presente) (Marc Allen, Canadá 1999), sugiere un enfoque para tratar problemas que está basado en cuatro puntos.
Al adoptar una de estas cuatro opciones estaremos dando un ejemplo vivo a nuestros pares y familias. La energía que antes era empleada en quejas y chismes puede ser ahora dirigida a propósitos más útiles. Y, con toda seguridad, estarás dejando mucho espacio emocional libre para los sentimientos de amor y paz.
Pruébalo, vas a ver que funciona.
Fuente: Revista Kesher
Copyright © 2010+ - JAI - El portal de la Colectivdad Judía en Uruguay